CÓDIGO EMPRENDÉTICO

Emprendética nace de la necesidad de hacer las cosas de otra manera. De ir contracorriente en esto del potencial crecimiento en las diversas áreas de tu vida.

Y para ello se rige por unos valores y conceptos que componen el Código Emprendético de este espacio que comparto con vosotras.

Pero claro, dicho así puede sonarte a tostón supremo. Y lo entiendo; los Códigos siempre son aburridos (¡hasta para mí que soy abogada!)

Por eso he intentado que este Código sea diferente, así que puedes escoger lo que más te apetezca y añadir tus propios valores irrrenunciables.

Yo te cuento los míos 😉

Autenticidad: Por mucho que me guste la interpretación o la literatura, lo que veas, leas y escuches en este espacio no forma parte de ningún personaje ni de ninguna historia que me haya montado en la cabeza. Soy 100% Yo. Y por eso te animo a que tú también seas 100%  Tú.

Honestidad: Sin trampas. Te contaré lo bueno y lo malo de todo lo que sigo aprendiendo en el camino del crecimiento personal, la reinvención profesional o el aprovechamiento intelectual, aunque a veces me pueda perjudicar de cara a posibles colaboraciones u oportunidades. Hay cosas por las que no paso y quiero que al menos lo sepas, para que tú tomes tus propias decisiones más sabias y conscientes.  

Multipotencialidad: El meollo de la cuestión. La madre del cordero. El pilar de esta comunidad que busca vivir un nuevo Renacimiento. Para la que aún no lo sepa, es el rasgo que define a todas las mujeres inquietas, polifacéticas, inconformistas o dispersas que tienen un millón de intereses o pasiones y no quieren renunciar a ninguna de ellas ¿te suena?. Por eso en Emprendética os animaré a potenciar este rasgo en lugar de esconderlo y plegarse a la tiranía de la hiperespecialización.

Aprendizaje: Me declaro aprendiz profesional. Ya no me da miedo ser mediocre en algo si la curiosidad hace que merezca la pena aprender cosas nuevas solo por placer, sin intención de convertirme en erudita de una materia o de ser la mejor en nada. Sé mucho de pocas cosas y un poco de otras muchas. Y todo lo compartiré contigo en esta comunidad emprendética.

Inteligencia: Me considero lo bastante inteligente como para que no me tomen por tonta. E intuyo, sin conocerte, que tú también eres inteligente, y así te voy a tratar. Además, en esta comunidad apostaré por darle espacio al desarrollo intelectual: sí, pondremos nuestras neuronas en modo fitness para crear un intelecto fuerte, sano y con el que dé gusto relacionarse.

Sabiduría: A veces no se trata de entrenar neuronas, sino de conectar con esa sabiduría interior que nos va dando la experiencia, aunque sea a base de palos. Y en esta comunidad apostaremos por ser cada vez más sabias escuchando a nuestra propia intuición, que suele ser como la listilla de la clase: rara vez se equivoca.

Equilibrio: En este espacio virtual todo funciona como en nuestro día a día. Y la vida está llena de altibajos físicos y emocionales, pero siempre se acaba equilibrando. Por eso en Emprendética no estaremos ni siempre Happy Flower ni a todas horas Drama Queen.

Bondad: Emprendética es una comunidad de buenas personas. Y aunque te pueda parecer pretencioso definirte como tal, creo que es mejor reconocer que eres buena y no una hater de libro. En mi caso, confieso que he hecho daño a algunas personas a lo largo de mi vida, pero nunca ha sido por joder, sino por coherencia con mi propia evolución personal. Por eso en Emprendética superaremos juntas esos sentimientos de envidia, celos y críticas destructivas para centrarnos en lo que nos hace más poderosas como mujeres. Eso sí, buenas, ¡pero no tontas!

Coherencia: Loquepienso, Loquehago y Loquedigo son esas amigas que siempre van juntas al baño. A veces soy incoherente conmigo misma, porque Loquepienso no siempre piensa lo mismo, pero eso también forma parte de lo que soy, y juntas veremos cómo podemos sacarle partido a nuestras propias contradicciones internas sin que ello suponga decir una cosa y hacer la contraria de cara al mundo exterior.

Humor: No pretendo ganarme la vida haciendo reír a la gente, pero tampoco quiero darle a Emprendética un tono que aburra a las ovejas, por eso me gusta combinar la consistencia intelectual de los temas serios con esa chispa que te haga pasar un buen rato mientras aprendes, emprendes, creces o simplemente te entretienes en este espacio. 

Profundidad: Sí, a veces me pondré muy profunda, filosófica, metafísica, mística o hiperbólica. En Emprendética vamos a bucear en busca de nuestras emociones y pensamientos para sacarlos a la superficie y ver qué podemos hacer con ellos, si enterrarlos de por vida, educarlos o darles un aplauso.

Rebeldía: Rebelde, pero con causa. Tranquila, no voy a pasarme las leyes por el forro ni a cometer ningún  acto de rebelión. Simplemente me apartaré de muchas de las normas fijadas por puro convencionalismo, por el gurú de turno o por arte de marketing.

Empatía: En Emprendética no buscaré tu empatía a base de técnicas de mercado ni fórmulas de manual para conectar con la audiencia. Creo que la empatía nace y no se hace. Y que además este rasgo en mi caso es una virtud-defecto. Virtud porque en general conecto enseguida con las personas, su dolor, entusiasmo, sus miedos o sus paranoias mentales. Y defecto por exactamente lo mismo. Vivo empáticamente los problemas de los demás y a veces eso no es sano, así que aún tengo mucho que aprender.

Imperfección: Llevo años luchando contra el perfeccionismo patológico. Y, aunque no puedo decir que esté curada del todo, cada vez acepto de mejor humor que las cosas no me salgan según mis niveles de exigencia. Por eso cuando se asoma la Doña Perfecta que llevo dentro me aferro a la frase de “mejor hecho que perfecto” como si fuera un mantra de salvación.

Creatividad: La creación en todas sus versiones e intensidades es el motor de Emprendética. Me gusta recrearme creando y te provocaré para que tú también te contagies del espíritu creativo y no pares de crear ni de crearte.

Color: Siempre digo que soy muy de colores. Vistiendo, pintando, diseñando, decorando…¡a mí el arco iris se me queda corto! Y en Emprendética también te quiero mostrar un poquito de mi locura cromática. No quiero que te conformes con una vida de color de rosa y mucho menos que te deprimas con una vida gris, así que te propongo jugar con toda la gama Pantone.

Confianza: No te puedo pedir que confíes en mí. La confianza hay que ganársela. Yo confiaré en que te guste lo que hago y que algún día, dentro de mucho tiempo, pueda seguir agradeciendo que formes parte de la comunidad emprendética.

Respeto: Me respeto y quiero que tú también te respetes. No quiero que hagas nada que no sea acorde a tus valores. No voy a presionarte, reírme de ti ni tomarte por tonta. Y cuando yo misma sea crítica con terceros poniendo en duda sus métodos o afirmaciones, lo haré, como dicen en mi gremio, “con el debido respeto y en términos de estricta defensa”.

Curiosidad: La curiosidad no mató al gato ni a nadie. Así que te invito a ser curiosa, a explorar, a preguntarte muchas cosas y buscar respuestas. Y en Emprendética me encargaré de poner varias alarmas seguidas para despertar tu interés y que no se duerma en los laureles. 

Experiencia: dicen que la experiencia es un grado, así que celebraremos cada experiencia vital como si fuera una fiesta de graduación en la que serás la reina de tu propio baile. Por eso te animaré a coleccionar experiencias con sentido y utilidad para ti.

Pensamiento: A mí me gusta pensar, qué queréis que os diga. Sobre todo en un mundo en el que nos movemos por impulsos y llamadas a la acción. Por eso creo necesario usar la reflexión y el pensamiento crítico como vacuna contra el aborregamiento y el vacío.  Y de esto hablaremos también en Emprendética, para que seas capaz de llegar muy lejos sin tener que renunciar a ser tú misma. Porque no solo somos un saco de huesos, músculos y vísceras, sino también una conciencia cuyos pensamientos hay que alimentar. Y a ser posible, que no sea con comida basura.

Espiritualidad: En su justa medida. Emprendética no es propiamente un espacio de elevación espiritual, pero tampoco puedo decirte que paso del tema. Convivo con mi dualidad científico-mística. Por eso compartiré las prácticas y experiencias espirituales desde el lugar del que yo las vivo, pero sin juzgar las creencias de cada una.

Amor: Desde el propio hasta el universal. Fin.

 

 

 

 

 

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¡Me gusta la idea!